A cualquier visitante de Canjáyar no le será difícil comprobar el arraigo que para todos los canjilones tiene la Santa Cruz del Voto. Cuenta la tradición, que en el año 1611, y tras las sublevaciones moriscas de 1500 y 1568, el sacristán de Canjáyar Juan Matías de Peralta soñó con una procesión de ángeles. Dicho sueño se reprodujo durante tres noches consecutivas y en ellas Juan Matías contemplaba una procesión de ángeles portando una Cruz, que se dirigían a orar desde el altar mayor hasta el baptisterio del templo parroquial. Tras comunicar este sueño Juan Matías al sacerdote, se excavó el lugar y apareció la Cruz, llevada al parecer a Canjáyar, años atrás por un peregrino. Probablemente en tiempos de la sublevación morisca de 1568 algún cristiano la escondió en el muro del baptisterio para que no fuera profanada. Ahí permaneció oculta todos esos años hasta su descubrimiento tras dicho sueño. Esta bella explicación ha creado una aureola de misterio en cuanto a esta Cruz se refiere, primeramente por desconocerse quien habría traído esta Cruz al pueblo de Canjáyar, y seguidamente por haberse salvado de la destrucción morisca: fue un verdadero "milagro" salvarse de no tan pocos riesgos y cambios de escondite de la cruel hoguera en 1936.
Todos coinciden en que un peregrino trajo esta Cruz desde Tierra Santa, tal y como demuestran las 42 pequeñas piedras con nombres del lugar en donde fueron recogidas, como el Monte de los Olivos, o el Calvario.
La importancia de la Santa Cruz del Voto de Canjáyar es porque tiene unas características especiales que la distinguen del resto de insignias religiosas: la Santa Cruz de Canjáyar posee una astilla de la madera de la cruz del Calvario (LIGNUM CRUCIS). Como decimos, un pedazo de la Cruz donde clavaron a Cristo, bañada con la sangre del mismo (autentificada por el el cardenal Amet). Esta reliquia, la cual muy pocas cruces poseen, es el signo que eleva al máximo su valor religioso, la culminación a toda la fe y devoción que el todo el pueblo de Canjáyar siente por ella. Todo esto, sumado a su singularidad estética y su "exclusividad" (hay otros santos y vírgenes repetidos por toda la geografía pero la Santa Cruz es única) hacen de ella un símbolo único.Tal y como todos los canjilones manifestaron en el pasado, la solemne promesa de honrar a su Cruz se cumplió y se cumple todos los años en la procesión solemne al templete de la Cruz Blanca, el día 19 de Abril de cada año.
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