Un breve resumen de la historia de Canjáyar

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Existe un pasado reciente de esplendor, ligado a la riqueza que ha proporcionado la uva, pero también existe la idea de un pasado "remoto", árabe y morisco, en el que Canjáyar gozaría de cierta importancia.

La historia de Canjáyar se remonta a la Edad del Cobre: nos lo demuestran así los restos prehistóricos encontrados en la Cueva de Nieles, allá por 1841. De época romana se puede documentar un lingote de plomo que lleva la inscripción "L. S. REX", y que puede ser testimonio de la explotación de esta zona, que comenzaría en la época republicana.

Es en los siglos X y XI cuando aparecen las primeras noticias sobre la organización territorial de la Alpujarra, una Alpujarra dividida en distritos entre los que encontramos referencias al distrito de Canjáyar, presidido por el castillo principal que le daría nombre y el cual era al mismo tiempo elemento defensivo de las comunidades rurales y representador del poder central: el yuz de Qansayar. Dicho castillo árabe se encontraba en la plataforma del Cerro de San Blas, constituyendo un auténtico cerrojo sobre el Valle. La construcción de la actual ermita sobre dicha superficie terminó de destruir los restos de ésta.

En el siglo XIV nos encontramos con una estructura administrativa diferente a la anterior: la Alpujarra estaba compuesta por 13 tahas, siendo una de ellas la de Lúchar, integrada por ocho municipios y en la cual ubicamos a Canjáyar, capital de dicha taha.

A finales del siglo XVIII, en 1788, se crea en Alcora, actual barriada de Canjáyar e integrada en su mismo término, una fábrica nacional de plomo; este hecho repercute también en las comunicaciones y se construye una carretera para comunicar Presidio (Fuente Victoria), donde estaba la otra fábrica nacional, y Alcora con la costa; de este modo se facilitaba la salida del mineral. En el siglo XIX los naturales del partido judicial de Canjáyar son muy laboriosos y que la mayor parte se dedican a la explotación de minas plomizas, como jornaleros, como partidarios o como rebuscadores.

En agosto de 1804, se produce un terremoto, que provocó 4 muertos, bastantes heridos, derribó 60 casas y otras 120 tuvieron que ser demolidas. Entre los edificios afectados por el terremoto se encontraba la iglesia, que tuvo que ser reconstruida en gran parte. También se vio afectada por el terremoto de 1852, que exigió una nueva restauración de la misma. Del siglo XIX es también el santuario dedicado a San Antonio Abad. A finales de siglo se construye el Hospital de San Antonio Abad, del que son beneficiarias las mujeres ancianas, necesitadas de medios económicos o faltas del amor y cariño de un hogar.

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En 1860 se inicia el cultivo de la uva de Ohanes, dedicada a la exportación, que traerá consigo un importante desarrollo: producida prácticamente como monocultivo hasta fechas recientes, produjo épocas de esplendor, aunque también de crisis, al estar la uva sometida a las fluctuaciones del mercado exterior

En 1876 se funda el "Cauce Exaltación de la Santa Cruz" o "Acequia Gorda", como popularmente se conoce, para transformar en regadío tierras de secano.

Los años de expansión del parral, entre 1860 y 1885, fueron a su vez de gran prosperidad para el pueblo (la demografía nos pone de manifiesto en su ritmo de crecimiento). A comienzos de nuestro siglo, en 1905, se crea el Casino Agrícola e Industrial, y más adelante, en 1913, el Centro de Labradores.

La Primera Guerra Mundial va a suponer un duro golpe para el comercio uvero. El final de la misma significó un alivio para la agricultura de carácter exportador, pero nunca una recuperación, que pronto se va a encontrar con los problemas que le plantea el mercado americano, y finalmente se cierra en 1924. No son pocos los problemas de la producción y comercialización de la uva de embarque que también afectan a Canjáyar. Para tratar de ir paliando algunos de estos problemas, van surgiendo distintas soluciones (por ejemplo, la creación de una Sociedad Anónima Mercantil "Productores y Exportadores de Frutas Frescas de Canjáyar"), con objeto de regenerar el negocio uvero.

Actualmente hay una gran dedicación hortícola, ya que los cultivos se han diversificado. También, y continuando con su tradición, está teniendo gran importancia el cultivo del olivo, siendo uno de los principales pueblos productores de aceitunas. De cualquier forma, continúa el cultivo del parral, aunque se están introduciendo distintas variedades de uva.

  Museo Abierto

Canjáyar dispone de un peculiar museo denominado "El Museo Abierto de Canjáyar", compuesto por 22 murales ubicados en diferentes rincones del pueblo, que nos cuentan algunos episodios históricos de dicha localidad.

Un importante e imprescindible legado histórico nos recibe entre sus calles, entre sus gentes. Una magnífica obra, que ha sido recogida en el catálogo-libro "Museo abierto. Historia de la Villa de Canjáyar", escrita por los abogados Emilio Esteban Hanza y su esposa, Gracia Navarro Oña, en una gestión solidaria y entusiasta, dado el inmenso amor de los autores por la villa canjilona.

Se trata de un texto sumamente ilustrativo, divulgativo en cuanto a las posibilidades de acceder a la historia de este municipio, una puerta abierta a los visitantes de la provincia de cara a las posibilidades turísticas que, en el recorrido artístico de los murales, obra del ceramista José Torres, nos lleva a disfrutar de las vicisitudes arraigadas en este pueblo del valle del Andarax, que contó en su día con una de las más importantes fuentes de riqueza, como fue el comercio de la uva.

A continuación mostramos las imágenes correspondientes a dicho Museo Abierto, esperando que sean de su agrado e invitándoles a que nos visiten para poder disfrutar de esta magnífica obra presencialmente.


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